Guarida de ladrones
Guarida de ladrones La primera salida que hizo Jim de la cueva fue para encontrarse a Elena, cargada con todas sus pertenencias.
—Déme usted, Elena… yo lo llevaré… pero aprisa… No hay tiempo que perder.
—Jim… —suplicó ella—, prométame usted… que me matará… antes de dejar que caiga en manos de Hays o de cualquiera de esas fieras.
Después de meditar un instante, contestó él:
—Se lo prometo.
La respuesta de Elena fue incoherente, aunque pronunciada con apasionado acento. Jim corrió al campamento: estaba resuelto a conservar una bala en su rifle, y a vigilar de cerca a Hays.