Guarida de ladrones
Guarida de ladrones Herrick habÃa escogido para su vivienda el lugar más pintoresco del valle, aunque tal vez no fuera el más indicado para la administración de tan vasto negocio. Diez millas más abajo de la parte alta del valle, extendÃase un bosque de pinos hasta la falda de la montaña. Allà estaba situado el edificio principal, amplio y de un solo piso, construido con troncos pelados, que amarilleaban a la luz del sol. Un poco más abajo extendÃanse las numerosas barracas, cobertizos y corrales. Un arroyuelo bajaba espumeante de la montaña, y tras de cruzar el valle, iba a unir sus aguas con las del rÃo principal de la comarca. Bastante separada de los corrales y dependencias, veÃase una nueva barraca apresuradamente construida, cuyos huecos aún no estaban cubiertos. El tejado se extendÃa por tres lados sobre amplias aberturas, que dejaban ver unas cuantas camas, sillas, mantas y otros objetos propios de caballista. La espalda de la barraca estaba apoyada en la misma peña. Jim comprendió que Hays hubiese construido esta vivienda, mejor que verse mezclado con el restante personal. Desde la entrada del frente se podÃa tirar una piedra al arroyo, o pescar truchas. El pinar se extendÃa hasta la orilla del arroyo.