La Fuerza de la sangre
La Fuerza de la sangre Aquella mañana pasó una hora muy desagradable mientras trataba de tomar una decisión, a pesar del mudable estado de su mente. Al fin decidió dedicar su interés a todo cuanto se le presentara, para olvidarse lo más posible de sà mismo. Ahora tenÃa una magnÃfica oportunidad para ver lo que, en realidad, era la vida del proscrito. Quiso obligarse a sentir curiosidad, simpatÃa y comprensión. Y continuarÃa viviendo en aquel valle hasta haber agotado todas las posibilidades, o hasta el momento en que las circunstancias le obligasen a emprender su incierto camino.
Al volver a la cabaña vio que Euchre estaba haciendo la comida.
—¡Oiga usted, Buck! Tengo que darle algunas noticias —dijo en tono que se advertÃa el orgullo que le causaba el poder comunicar aquellas novedades, o el hecho de ser amigo de Duane—. Esta mañana llegó un individuo llamado Bradley que, al parecer, ha oÃdo hablar de usted. Nos contó que con un as de espadas pudieron cubrir los balazos que recibió Bain disparados por usted. Luego habló también de que a veinte millas al sur de Wellston apareció un ranchero muerto de un tiro, junto a un pozo. ¿Ha hecho usted eso?
—No, señor; no tengo nada que ver con ese hecho —replicó Duane.