La Fuerza de la sangre
La Fuerza de la sangre —Pues, sencillamente, porque cuando anoche me metà en la casa para charlar con ella pude ver que estaba medio loca de alegrÃa; casi me alarmó su mirada. No quiso repetir una sola de las palabras que usted le dijo. En cambio me cogió las manos y, sin hablar, trató de mostrarme su intensa gratitud por haberle llevado allÃ. Eso me demuestra, Buck, que le prometió demasiadas cosas. Crea usted que sentirÃa mucho que hubiese dado excesivas esperanzas a esa pobre muchacha.
Euchre hizo una pausa y al notar que su compañero no le contestaba, dijo:
—Algunas veces, Buck, me he convencido de que se puede confiar en la palabra de ciertos proscritos. Por ejemplo, en la mÃa. Puede usted confiar en mà por completo. Por mi parte le he demostrado ya que me inspira usted confianza, al ponerle en contacto con la joven y al indicarle mi deseo de que la ayudase.
Asà solicitado por Euchre, Duane repitió, palabra por palabra, la conversación que sostuviera con Jennie y con la señora Bland. Mucho antes de que terminase, Euchre dejó sobre la mesa la taza de café y se quedó mirándole con los ojos muy abiertos. Al terminar la historia, palideció y su frente se cubrió de sudor.