La Fuerza de la sangre
La Fuerza de la sangre Los jóvenes de carácter violento que trataban de conquistar la celebridad a fuerza de temerarias aventuras; los cowboys con una muesca en sus revólveres, que se envanecían de ser perseguidos por los guardias rurales; los hombres del Norte, de instintos criminales, desfalcadores, falsificadores, asesinos, todos ellos de semblante pálido y pecho hundido, que carecían de las condiciones necesarias para vivir en aquella soledad y que, al fin, perdían la vida en breve; los ganaderos poco escrupulosos que sostenían relaciones amistosas con los forajidos; los verdaderos ladrones de ganado, viejos, canosos y estevados… Con todos había tenido contacto Duane, a todos los conoció y observó, y como se figuraba pertenecer a la misma clase, veía también que sus criminales vidas acabarían más o menos pronto de un modo lamentable y trágico, pues tendrían su castigo en la tierra en los remordimientos y en el miedo, y si no sufrían este último, habrían de experimentar lo más terrible para los hombres activos, de vida inquieta, o sea el dolor físico de la carne y de los huesos.