La Fuerza de la sangre

La Fuerza de la sangre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Como sea. Es preciso comer. Si no hay otro remedio, puede uno prescindir del whisky, pero no se puede vivir sin comer. Eso es lo que hace tan molesto el viajar por estos lugares, huyendo de la propia sombra. Ahora me dirijo a Mercer. Es una aldehuela que hay río arriba. Veré si puedo encontrar algunas provisiones.

El tono de Stevens era cordial en extremo. Se veía que estaba dispuesto a aceptar la compañía de Duane, aunque no lo manifestase abiertamente. Pero el joven guardaba silencio y, en vista de ello, Stevens añadió:

—Sepa usted, amigo, que, en este país, dos personas son mucha gente. Además, la seguridad es mucho mayor yendo acompañado. A mí no me ha gustado mucho el papel de lobo solitario, pero me he resignado a él cuantas veces ha sido menester. Resulta muy fastidioso viajar solo. Y, por mi parte, estaba ya tan aburrido, que incluso deseaba toparme con algún guardia rural para que me prendiese. Siempre he deseado tener un compañero. Es posible que usted no se sienta inclinado a serlo mío; por mi parte, no quiero pedírselo; pero aceptaría muy satisfecho su compañía, si usted me la ofreciera.

—¿Es posible? ¿Le gustaría a usted que yo le acompañase? —preguntó Duane.

—¡Ya lo creo! —contestó Stevens sonriendo—. Me sentiría orgulloso yendo en compañía de un hombre de su fama.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker