La Fuerza de la sangre

La Fuerza de la sangre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Duane tenía la misma opinión y por eso no se molestó en mirar hacia atrás. Galopaba delante de su compañero y podía oír perfectamente la rápida carrera de un caballo a su espalda, lo que le demostraba que Stevens le seguía de cerca. A la puesta del sol llegaron al río y al saucedal. El caballo de Duane estaba ya sin aliento, cubierto de sudor y de espuma. Pero hasta que hubieron cruzado la corriente no pudo dar descanso al pobre animal. Stevens seguía cabalgando a lo largo de la arenosa orilla. De pronto se tambaleó. Entonces, profiriendo una exclamación de sorpresa, Duane echó pie a tierra y corrió al lado de su compañero.

Éste estaba enormemente pálido y tenía el rostro cubierto de grandes gotas de sudor. Además, la pechera de la camisa estaba teñida en sangre.

—¿Está usted herido? —exclamó Duane.

—Sí, señor; lo estoy. Haga el favor de ayudarme a descargar este fardo.

Duane levantó el pesado bulto, que dejó en el suelo, y luego ayudó a Stevens a desmontar. El proscrito tenía los labios cubiertos de espuma rojiza y, además, escupía sangre.

—Pero ¿por qué no me lo decía antes? —exclamó Duane—. ¿Cómo me había de figurar esto? Al parecer estaba usted perfectamente.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker