La Fuerza de la sangre
La Fuerza de la sangre Resplandeció la luz ante los ojos de Duane…, era una luz intensa y rara que aumentaba y disminuÃa. Por largo tiempo oyó unos estampidos apagados. Aquello era un sueño, en el que no habÃa nada; parecÃale ser arrastrado mientras soportaba un enorme peso; sucesivamente se veÃa en la oscuridad, alumbrado por la luz, percibÃa ruidos y hasta movimientos; también experimentaba una sensación vaga de que transcurrÃa mucho tiempo… ¡mucho! Además allà habÃa fuego, unas llamas que subÃan, que consumÃan cuanto encontraban. Y por fin una espesa nube le envolvió y le llevó muy lejos.
Vagamente vio entonces una habitación extraña, personas desconocidas que se movÃan a su alrededor y oyó débiles voces, muy lejanas, como propias de un sueño. De nuevo volvió a ver con mayor claridad, con la inteligencia más despejada, pero todo le parecÃa carecer de realidad y estar envuelto en una extraña nube. Comprendió que no estaba muerto. YacÃa inmóvil como una piedra y sentÃa un peso enorme sobre su cuerpo, además de un dolor intenso y apagado.
Se inclinó hacia él un rostro femenino pálido y dolorido, como uno de los antiguos fantasmas, pero de expresión dulce y elocuente. Luego pudo ver también el semblante de un hombre que le miraba a los ojos y parecÃa decir desde muy lejos.
—¡Duane…! ¡Duane…! ¡Ah! ¡Me ha conocido!