La Fuerza de la sangre
La Fuerza de la sangre Aquel instante permitió a Duane leer en los ojos de su enemigo el pensamiento que precedía a la acción. Por su parte, no quería matar a otro hombre. Y, sin embargo, veíase obligado a lisiar a Bosomer. En cuanto la mano de éste inició un movimiento, ya el revólver del joven estaba vomitando fuego. Se oyeron tan sólo dos tiros, ambos del revólver de Duane, y el forajido cayó con el brazo derecho destrozado. Bosomer profirió algunas blasfemias y se revolvió en el suelo, tratando de empuñar el revólver con la mano izquierda. Sin embargo, como sus camaradas vieron que el joven no quería matarle, de no verse obligado a ello, rodearon a Bosomer y le impidieron cometer otra locura.