La Fuerza de la sangre
La Fuerza de la sangre El valle constituÃa un retiro ideal para una pandilla de proscritos que operasen en grande escala. Apenas habÃan de temer ninguna persecución más allá de los interrumpidos caminos del Rim Rock. En cuanto al extremo abierto del valle, podÃa defenderse contra cualquier número de hombres que llegase por el rÃo. También resultaba fácil y rápido el acceso a Méjico. Pero lo que más extrañaba a Duane era cómo podrÃa Bland transportar el ganado rÃo abajo, y se preguntaba si lo llevarÃa a la costa utilizando embarcaciones.
Sin duda, Duane pasó mucho rato en la colina, porque al regresar a la cabaña vio que Euchre estaba muy ocupado junto a la hoguera.
—Bueno, veo que ya no está usted de mal humor —dijo al saludarle—. Siéntese y pronto comeremos. En este campamento hay, por lo menos, un hecho consolador.
—¿Cuál? —preguntó Duane.
—Que la carne es abundante. Y que no cuesta un cuarto.
—En cambio se obtiene por medio de largas y penosas cabalgadas, grandes molestias, remordimientos de conciencia y arriesgando la vida. ¿Verdad?
—No estoy muy seguro respecto a los remordimientos de conciencia. La mÃa no me ha molestado jamás. Y en cuanto a la vida, no olvide usted que en Texas tiene muy poca importancia.