La Fuerza de la sangre
La Fuerza de la sangre —Y ¿cómo gobierna a tanta gente? —preguntó Duane—. Eso es interesante, toda vez que esos hombres, por lo general, pertenecen al tipo del bandido. Lucas Stevens me dijo que a él no le gustaba Bland. También me han dicho alguna vez que es un verdadero demonio.
—Es verdad, es un demonio. Duro como el pedernal y de carácter violento; nunca ha tenido otros amigos que sus tenientes Dave Rugg y Chess Alloway. Bland es hombre capaz de disparar por un quÃtame allá esas pajas. Ha matado a muchos individuos, y a algunos sin causa justificada. Y la razón de que los forajidos se congreguen a su alrededor y continúen aquà es porque asà encuentran un refugio seguro y una paga no mala. Bland es rico y, según se dice, tiene guardados más de cien mil pesos en un escondrijo, sin contar grandes cantidades en oro. Pero cuando no está ocupado en algún envÃo de ganado, juega sin cesar. Lo cierto es que corre el dinero en cuantos lugares está él. Eso es lo que sostiene a los hombres de su pandilla. Pero ese dinero es sucio y esta ensangrentado.
—¡Es maravilloso que no le hayan matado aún! Después de tantos años de vivir en la frontera… —exclamó Duane.
—¡Oh! —replicó Euchre—. Eso se debe a que ha sido más rápido en sacar el revólver que los individuos que abrigaban malas intenciones contra él. Ésta es la explicación.