La Fuerza de la sangre
La Fuerza de la sangre —Bueno —añadió—, ésta ha sido su presentación en el campo de los proscritos, Buck. Y su tarjeta ha causado enorme sensación. De ahora en adelante, todos los luchadores como Bland, Alloway y Rugg, asà como los jefes de otras bandas, tendrán el mayor cuidado en dejarlo en paz. Y aunque todos esos individuos son hombres de pelo en pecho, si usted no les busca las cosquillas ellos le dejarán tranquilo en absoluto. Pero también hay en esta región algunos individuos como Bosomer que querrán meterse con usted. Y en cuanto llegue a un pueblo cualquiera encontrará a algún vaquero lleno de alcohol, o a un pistolero atrevido y hasta incluso a algún sheriff, que armarán un escándalo en cuanto le vean, pidiendo auxilio y deseando verter su sangre. Eso es lo que ocurre en Texas. Siempre más tendrá usted que andar ocultándose en las selvas, pues, de lo contrario, se verá obligado, tanto si quiere como no, a matar a esos individuos. Lo que le estoy diciendo no resultará agradable para un muchacho decente como usted; pero le hago estas advertencias porque me ha sido simpático y comprendo que no se halla en su elemento. Pero basta por ahora de esto. Vamos a comer y luego saldremos, para que todos vean que no se esconde usted.