La Heroína de Fort Henry
La Heroína de Fort Henry «Viento de la Muerte» era uno de los muchos nombres que los pieles rojas daban a Wetzel, y un rayo de esperanza iluminó el corazón de Isaac al saber que los indios temían que éste estuviera sobre su pista. Sin embargo, su esperanza pronto se vio disipada al considerar las posibilidades de éxito de aquella persecución, ya que sabía que ésta sólo podría provocar su muerte, antes de que sus compañeros pudieran echarse sobre los indios; y sabiendo que Wetzel conocía a fondo las costumbres de los pieles rojas, dedujo que sería él el primero en perder la esperanza de rescatarlo y que, por lo tanto, ni lo intentaría siquiera.
Los cuatro indios volvieron a la hoguera y permanecieron al lado del jefe cuyo fin veían inminente. Éste cantaba en voz baja el canto de la muerte de los hurones y sus compañeros bajaron silenciosamente la cabeza. Cuando terminó el canto, se puso en pie mostrando imponente su arrogante y gigantesca figura. Poco a poco sus facciones fueron perdiendo su rígido orgullo, su expresión se suavizó y, con sus ojos oscuros fijos en la espesura del bosque, empezó a hablar a una visión sobrehumana.
—Wingenund ha sido un gran jefe. Él ha cruzado su último camino. Las hazañas de Wingenund serán contadas en los wigwams[8] de Lenape.