La Heroína de Fort Henry
La Heroína de Fort Henry A la orilla de una estrecha corriente, los indios encendieron una hoguera y asaron un poco de venado. «Cuervo» dúo a Isaac que si quería podía descansar un buen rato, y éste no se lo hizo repetir, quedándose poco después sumido en el más profundo sueño a causa de su agotamiento. Tres de los indios siguieron su ejemplo mientras «Cuervo», incansable, se quedaba de guardia, paseando de un lado a otro vigilando atentamente.
El sol estaba ya muy alto cuando la partida emprendió nuevamente la marcha hacia el Oeste. «Cuervo» se metió en el arroyo y lo remontó varias millas antes de internarse otra vez en los bosques del otro lado. Isaac sufrió mucho a causa de las agudas y resbaladizas piedras del fondo, las cuales no molestaban lo más mínimo a los indios; pero a pesar de que sus pies estaban magullados, siguió la marcha sin proferir ni una queja. Descansaron durante la mayor parte de la noche, y al día siguiente, libres ya del temor de verse perseguidos, continuaron su camino sin preocuparse más de las señales que dejaban.