La HeroÃna de Fort Henry
La HeroÃna de Fort Henry Isaac no contestó en seguida y miró tristemente por la abertura de la pared. Myeerah se habÃa cogido de su brazo y al no recibir contestación a su pregunta, se lo apretó violentamente diciéndole:
—¡Pues no te tendrá jamás!
Aquellas palabras, pronunciadas en voz baja y profunda, vibraron con intensa emoción, indicando su resolución tenaz. Isaac la miró sonriendo amargamente. La cara de Myeerah estaba pálida y sus ojos ardÃan como el fuego.
—No me sorprenderÃa que me entregaras a los delaware —dijo Isaac frÃamente—; ya estoy preparado a ello y no me preocupa gran cosa. He perdido toda la esperanza de civilizarte lo bastante para hacerte comprender el sufrimiento de mi hermana y de toda mi familia. ¿Por qué no dejas que me maten los indios?
Él sabÃa muy bien cómo conquistarla. Un vivo y tembloroso grito salió de los labios de Myeerah y permaneció delante de él llorando con la cabeza baja. Cuando volvió a hablar, su voz era plañidera y entrecortada por los sollozos.