La HeroÃna de Fort Henry
La HeroÃna de Fort Henry El Mayor Mac-Colloch era, de los hermanos de este nombre, el de más edad. Como matador de indios, después del intrépido Wetzel, era el más terrible. Pero mientras éste preferÃa correr la suerte sólo siguiendo las pistas de los pieles rojas a través de las selvas inexploradas, Mac-Colloch era el caudillo de las expediciones que se organizaban contra los salvajes. De estatura gigantesca, de complexión maciza, bronceada la tez y barbudo, era un ejemplar tÃpico del hombre de la frontera. Sus ojos eran azules como los de su hermana y, como ella, tenÃa un timbre de voz sonoro.
—Mayor Mac-Colloch —preguntó Betty—. ¿Te acuerdas de m�
—¡Ya lo creo que me acuerdo! —contestó sonriendo Mac-Colloch—. Pero la última vez que te vi eras todavÃa una niña que corrÃa libre por la orilla del Potomac.
—¿Te acuerdas de cuando me subÃas a tu caballo para enseñarme a montar?
—Me acuerdo mejor que tú. Cómo te sostenÃas encima de aquel caballo, para mà es, todavÃa hoy, un misterio.