La HeroÃna de Fort Henry
La HeroÃna de Fort Henry —Bueno, no creo que pueda ser nadie interesante —dijo Betty con aire desengañado—. En realidad, un forastero siempre constituye una rareza en nuestra pequeña población; pero a juzgar por los que hasta ahora han venido, éste no será muy diferente de los demás.
—Créeme: espera a juzgarlo cuando lo veas —dijo Lydia acompañando la frase con un gesto expresivo.
—Vamos, pues —dijo Betty algo picada por la curiosidad—; cuéntame algo de él.
—El Mayor Mac-Colloch lo trajo para ver a papá y me lo presentó. Es del Sur y desciende de una de las familias más antiguas. Puedo decirte que su aire es frÃo, casi indiferente; pero es guapo, alto y rubio; se inclinó profundamente delante de mà y yo me azaré tanto que apenas pude pronunciar palabra. Ya sabes que estoy acostumbrada a los modales de esos cazadores que te saludan con un apretón de manos tan fuerte que te hace chillar… Pues bien: ese joven es muy diferente. Es un caballero. Todas las muchachas se enamoran de él en cuanto lo ven. Ya verás como tú también te enamoras…
—¿Yo? —dijo Betty, haciendo una mueca—. ¡De seguro que no! De todos modos, no deja de ser muy interesante. A ti debe haberte impresionado profundamente… Recuerdo muy bien lo que en diferentes ocasiones me habÃas dicho…