La HeroÃna de Fort Henry
La HeroÃna de Fort Henry —Ebenezer —preguntó ansiosa la señora Zane—, ¿cuál es el motivo de esa reunión? ¿Qué te dijo mi hermano?
—Pues que nos amenazan de nuevo las tribus de los wyandots y de los shawnees. Pero tranquilÃzate, Bessie; el peligro no es inminente. Además, estamos muy bien defendidos, a no ser que se trate de un sitio largo.
La contestación algo evasiva del coronel Zane no convenció a su esposa. Ella sabÃa muy bien que tanto su marido como su hermano no mostraban la inquietud en el rostro a no ser por algún motivo bien fundado. Sus semblantes, de ordinario alegres, se habÃan mostrado sombrÃos.
Ella habÃa vivido bastante la guerra con los indios y sólo de pensar en ella se horrorizaba.
Betty, en cambio, parecÃa no darse cuenta del peligro que les amenazaba. Se habÃa sentado al lado del perro y acariciándole le decÃa:
—¡Indios, Tige…! ¡Indios!
Y el perro ladraba furiosamente y enseñaba los dientes. Bastaba nombrar a los indios para hacerle rabiar.