La HeroÃna de Fort Henry
La HeroÃna de Fort Henry Cuando la oscuridad de la noche fue completa, los ánimos de aquellas gentes se sintieron aliviados, ya que los indios raramente atacaban de noche a las colonias. Al cabo de un rato llegó el capitán Boggs y estuvo conversando en voz baja durante largo rato con el coronel Zane.
—Lo primero que de usted necesito es que mañana por la mañana se dirija a Short Creek en busca de refuerzos. Mandaré también al Mayor, pero por distinto camino. Tengo confianza en que esta noche llegará Wetzel y veremos lo que nos dice. Por doce veces ha cruzado el umbral de esta puerta durante muchos años, trayendo siempre la seguridad de que no nos verÃamos sorprendidos por los indios; y esta vez espero que también será asÃ.
—¿Habéis oÃdo? —exclamó sobresaltada Betty desde el umbral de la puerta en donde estaba sentada.
—¡Chist! —murmuró el coronel con el Ãndice en los labios.
La noche transcurrÃa cálida y tranquila, y en el silencio que siguió a la exclamación del coronel se habrÃan podido oÃr los latidos de sus corazones. De pronto, de la orilla del rÃo llegó hasta ellos, como si flotara en el aire tibio de la noche, el grito de una lechuza; y su único sonido melancólico les hizo estremecer. Un instante después, débil y lejana, se percibió, hacia el lado de la isla, la unÃsona respuesta.