Lluvia de oro
Lluvia de oro —Tu yaqui estaba en las últimas, pero me parece que lo sacaremos adelante —dijo Belding—. Dick, el otro dÃa ese indio pasó por aquÃ. A pie, en tren… ¡Dios sabe cómo venÃa de Nueva Orleáns! Habla inglés mejor que la mayorÃa de su raza. Yo sé algo de ese yaqui; por lo que pudimos entendernos, me entere de parte de su historia, adivinando el resto. El Gobierno mejicano quiere acabar con los yaquis. Hace un año se apoderaron de su tribu y la llevaron encadenada a un puerto mejicano del Golfo. Padres, madres e hijos fueron separados y embarcados con rumbo a Yucatán; allà fueron utilizados como esclavos en los plantÃos de henequen[6], donde los mataban de hambre. RecibÃan un pan negro por cabeza como única ración diaria. Yucatán es una comarca baja de nivel, pantanosa, húmeda y muy cálida. Los yaquis se han criado en las altas mesetas de Sonora, donde el aire corta como un cuchillo. En los campos de henequen morÃan como moscas y otros ocupaban su puesto. Es horrible. En fin, ese yaqui tuyo consiguió evadirse y, oculto en la bodega de un barco, llego hasta Nueva Orleáns, desde donde se encamino hacia aquÃ. Le di un saco de provisiones, marchó con un papago y, por lo visto, tuvo un mal encuentro en el campo.
Gale, a su vez, dio detalles de lo ocurrido en el Pozo papago.