Lluvia de oro
Lluvia de oro Por fin, algo, más blanco que el levantado polvo, apareció sobre el suelo del valle. Gale enfocó los gemelos, distinguiendo claramente la noble cabeza de Sol, con su estría de color, y después a Ladd, siempre en la silla.
El batidor llevaba de la brida a Blanco Diablo, rendido, sojuzgado, sin jinete.