Lluvia de oro

Lluvia de oro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Retrocedió unos pasos, en el momento en que Nell abría los ojos, velados aún por el sueño, sorprendida al verle. En un instante despertó por completo, confusa e incierta.

—¿Es usted? —pregunto lentamente.

—Yo mismo, de tamaño natural —contestó Dick con forzado alborozo.

—¿Desde cuándo está aquí?

—Hace menos de medio segundo que estoy en este sitio —contestó Dick audaz y equívocamente.

Ella le miraba sintiendo que un vivo carmín teñía sus mejillas, reacia a creer lo que oía.

—¿Es absolutamente cierto lo que dice?

—¡Naturalmente! —contesto Gale, contento al poderlo afirmar sin mentir.

—Entonces, debía de estar soñando —dijo más tranquilizada.

—Sí; parecía, en efecto, que soñaba algo agradable —replico Dick—. Lamento haberla despertado, y no acierto a explicarme cómo ha sido, porque yo no hice ruido alguno. Mercedes aún duerme. Dejaré a ustedes continuar su siesta y… sus sueños.

Pero no se movió; Nell le miraba curiosamente.

—Hace un día espléndido, ¿verdad? —pregunto Dick.

—Muy caluroso.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker