Lluvia de oro

Lluvia de oro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Entraron. El aposento era una gran sala, faltándole únicamente el mostrador para parecer una taberna. Había dos mesas de billar. Evidentemente, Chase había montado el local para distracción de sus obreros y uso de sus ingenieros ayudantes, porque entre los grupos se veían mejicanos y americanos. Una mesa junto a la ventana estaba rodeada por un círculo de jugadores, fumando, charlando y alborotando.

—Dime quién es Radford Chase —dijo Gale.

—¡Allí! ¡Aquel de rubicundo rostro y ojos saltones! ¡Mira! ¡Ha soltado las cartas y va no está tan rubicundo!

Dick atravesó la pieza.

Belding cogió por un brazo al señor Gale, murmurando:

—¡No pierda detalle! ¡Será estupendo! Observe a Dick y a Ladd. Si empiezan a disparar, póngase detrás de mí.

Dick se detuvo junto a la mesa. Su pie, reciamente calzado, la echó a rodar, volando por doquier vasos, cartas y fichas. Al comenzar a levantarse los atónitos jugadores, Dick exclamó:

—Me llamo Gale. Busco al señor Radford Chase.

Un individuo alto y fornido se puso en pie intrépidamente, incluso con cierto descaro, mirando a Dick.

—Yo soy Radford Chase.

Su voz desmentía la intrepidez del movimiento.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker