Lluvia de oro
Lluvia de oro Consiguió, por fin, sacudir el cansancio que le envolvía. Oyó ladrar a un perro. Corpulentos árboles bordeaban el sendero que iba recorriendo. En la semioscuridad distinguió la masa sombría de edificios bajos con techumbres planas. Ladd torció a la izquierda por una vereda que desembocaba en un espacio amplio y más claro. Se oyeron voces; después otro edificio bajo y plano como los anteriores apareció entre los árboles. Al echar pie a tierra era tal su entumecimiento que apenas pudo sostenerse en pie. Lash se acercó a él. Habló y alguien le contestó con voz sonora y afable acento. Dick creyó sumirse en una dulcísima oscuridad…; luego se sintió envolver en mantas…; después perdió por completo el conocimiento.