Los Caminantes del desierto
Los Caminantes del desierto —¡Qué divertidos sois los dos viejos! Si sigo oyéndoos me creeré vieja también —dijo con protesta, escapándose. Charley Yim la siguió con mirada sombría y luego se volvió hacia Adán para interrogarle.
—¿La misma chica… hace tiempo estar aquí… hija del hombre enfermo? —preguntó, indicando con la mano la altura de la niña cuando la conoció, y se llevó ambas manos al pecho, para expresar que su padre había sufrido de los pulmones.
—Sí, Charley Yim. Era su padre. Su madre murió también —contestó Adán, señalando las dos tumbas.
—¡Uf! No vivir bien. No curar… Águila, hombre enfermo tener hermano… estar muerto. Yim encontrarlo. Buscar oro, no tener agua… morir… Yim encontrar muchos huesos.