Los Caminantes del desierto
Los Caminantes del desierto Soñando así el porvenir de Genia, sólo se dio vagamente cuenta de voces y pasos que se aproximaban, y, de pronto, se quedó de piedra, sufriendo intensa emoción, al ver ante sí un rostro conocido, el rostro que llevaba en la miniatura, el adorable rostro de Ruth Virey.