Los Jinetes de la Pradera Roja

Los Jinetes de la Pradera Roja

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Capítulo XI

Juana Withersteen cumplió la promesa que hizo a la señora Larkin. La llegada de la pequeña Fay a la sombría mansión fue como rayo de sol. En las grandes y solitarias habitaciones resonaba la argentina risa de la niña; en el sombrío patio dónde Juana pasaba los calurosos días de julio jugaba la pequeña con el agua de la Fuente Ambarina y charlaba incesantemente. Juana asombróse del cambio que dio al ambiente de su casa una niña; se dijo que, realmente, su casa no había constituído un verdadero hogar hasta la llegada de Fay. También echó de ver que la limpieza y la pulcritud en el arreglo de la vivienda perdían toda su importancia ante la sonrisa de Fay. Ésta cubría el suelo del patio con libros de Juana, esparcía por todas partes sus juguetes, y muchas extrañas embarcaciones navegaban por el arroyo.

También se debía a la presencia de Fay el que Juana recibiera con mayor frecuencia la visita de Lassiter. Éste había permanecido casi todo el tiempo en la pradera; estaba a su servicio, cuidando de su hatajo, pero no iba a verla sino cuando lo requerían asuntos relacionados con aquél. Juana había tenido que confesarse con amargura que sus insinuaciones de amistad no dieron resultado. Sin embargo, la pequeña Fay cautivó a Lassiter desde el momento en que la vió.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker