Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja Estrella Negra y Africano, obedeciendo al acicate de las espuelas, avanzaron veloces por el blanco sendero bordeado de artemisa roja. El camino ascendÃa lentamente, y en el primer cerro que cruzaron se volvió Venters para mirar atrás. Lassiter saludaba con la mano, y Juana, agitando su pañuelo. Venters correspondió a aquel postrer saludo poniéndose en pie en los estribos y blandiendo el sombrero. Inmediatamente los perdió de vista al trasponer el primer cerro, y cuando volvió la mirada en el segundo, Lassiter, Juana y los burros habÃan desaparecido en el Desfiladero. Venters tuvo la sensación de una pérdida irreparable.
—¡Bern…, mira! —exclamó Bess señalando hacia la parte superior de la ladera.
Un punto negro movÃase en la lÃnea del horizonte, y aquel punto era un grupo de jinetes.
—¡Frena tu caballo, Bess!
Obligaron a los corceles a ir al trote, pero los dos animales, frescos y con ansias de correr, demostraron relinchando su descontento.
—Bern, Estrella Negra tiene una vista magnÃfica; estoy segura de que se ha dado cuenta de la presencia de esos jinetes.
—Me gustarÃa saber si son los de Tull. PodrÃan ser también bandidos, aunque para nosotros serÃa igual.
