Nevada
Nevada —Bueno, Hettie, yo sé lo que le harÃa falta a usted —declaró Tom Day.
—Una buena zurra, ¿no? —dijo Hettie riendo—. Y ahora, hablando en serio, ¿qué peligro puede haber?
—Tal vez no haya un verdadero peligro —repuso Day, pensativo—. Pero andamos de mal en peor actualmente. Acaso sea exagerado pensar que los ladrones de, ganado o los cuatreros pueden robarla.
—¿Secuestrarme para obtener dinero? —preguntó Hettie, incrédula.
—SÃ, eso mismo, y por otras razones además —contestó el viejo ranchero—. Usted no se da cuenta de que es una muchacha muy guapa.
—Muchas gracias, tÃo Tom. Me gusta el cumplido, pero eso no me preocupa.
—Hettie, escúchame —interpuso Ben con gran serie dad, yendo hacia ella con un papel en la mano—. Lee esto:
«Ben Ide.
»¡Señor!
»Despida usted a su capataz Dillon, o prepárele la tumba.
»X».
Sin decir una palabra, devolvió Hettie el papel a su hermano.