Nevada
Nevada —Lo encontramos clavado en la puerta de la cabaña de los vaqueros —le dijo Ben, enfadado—. Es, una amenaza. Dillon logró recuperar ayer otro hato de ganado nuestro. Pocas cabezas, es verdad, pero lo suficiente para que el hecho molestase a los ladrones. Hoy hemos encontrado una vieja cabaña de mi rancho donde acamparon los abigeos, lo que demuestra que tienen una desfachatez sin igual. No me ha molestado mucho que me roben ganado. El caso está previsto. Pero cuando se, atreven a robarme mi mejor caballo y acampan, como quien dice, en mis propias narices…, creo que hay motiva para enfadarse.
—Ahà tiene, señorita, el por qué no es seguro que cabalgue usted por ahà sola —añadió el viejo Raidy.
—Tendré más cuidado en adelante —respondió Hettie con sinceridad, entregando las riendas de su caballo a Raidy—. Señor Day, ¿verdad que se quedará a cenar con nosotros?
—Lo siento, hija, pero es preciso que me vuelva a casa.
—Adiós, pues, y vuelva pronto por aquà —dijo Hettie alejándose. Ya en el sendero, y pensando en la amenaza dora nota leÃda por Ben, éste la alcanzó.
—Hettie, dime la verdad, ¿escribiste tú ese papel?