Odio de razas
Odio de razas - Aquí, en el Oeste, llamamos a los recién llegados, a los que no conocen estas regiones ni están acostumbrados a nuestras costumbres ni a nuestra naturaleza, «piesblandos». Usted no es una piesblandos - dijo Withers alegremente cuando Marian llegó junto a él.
- Así, lo creerá usted -replicó Marian-. Creo que tengo los pies intactos, pero le aseguro que tengo algunos lugares «blandos».
- ¿Ha resbalado usted? -En varias ocasiones.
- Continuemos, avanzando. No se asuste al llegar a los pasos peligrosas del camino que hemos de seguir. Manténgase firme, y…
- ¿Sabe usted, señor Withers, que tiene unas soluciones prodigiosas y fáciles¡ para los problemas del viaje?… «Manténgase firme, y…»