Odio de razas
Odio de razas - No lo comprendà por completo. Mi lengua materna vuelve lentamente a mÃ. Pero he entendido lo suficiente para que te envanezcas. Me ha dicho: «Ojos de cielo y cabello de sol.» Luego, no sé exactamente qué acerca de tu piel, que le parece un lirio sagú.
- ¡Bendito sea! - exclamó agradablemente sorprendida Marian -. ¿Y qué es un lirio sagú?
- La más hermosa de todas las flores del desierto. Solamente brota en la profundidad de los desfiladeros. Marian volvió a dormir por espacio de dos horas, y cuando despertó se encontró muy aliviada del cansancio y los dolores. La tarde habÃa transcurrido ya y se convertÃa en una gloria solemne de luz y de paz. Marian escuchó el zumbido de las abejas y el murmullo del agua. ¡Dulce arroyo y coloreadas matas de salvia! La crueldad de la Naturaleza parecÃa no albergarse en- ellos; pero una atenta inspección dio a conocer a Marian que algunos de los diminutos seres que en ellos vivÃan se inclinaban hacÃa la destrucción. ¡Misterio de misterios que seres vivientes hubiesen de hacer vÃctimas suyas a otros seres vivientes! Si las especies acosaban a las especies, ¿por qué no el hombre al hombre?
«Reconozco-se dijo repentinamente Marian, atemorizada por su pensamiento - que este desierto me produce las ideas más singulares…»