Odio de razas
Odio de razas - Hermosas Rocas Andantes, en parte rojas y blancas por la luz de los cielos,
¡la luz maravillosa!, he aquà lo que os digo:
Esta plegaria es para vosotras. Haced que estén bien mis pies, haced que esté bien mi cuerpo, haced que esté bien mi rostro, haced que mi alma esté bien. Haced que me levante de mi lecho, permitidme caminar rectamente, permitidme que no tenga fiebre, haced que todo esté bien ante mÃ,
haced que todo lo que vea esté bien, haced que crea que todo está bien ahora…
Marian escuchó y miró; y experimentó la impresión de que por siempre estarÃa vivo en su memoria el esplendor y el extraño fenómeno de la vida aparente de aquella tierra fantástica de las Rocas Andantes.