Odio de razas
Odio de razas »Este trabajo en la oficina de Blucher constituye una rica fuente de información para mÃ. Veo, oigo y leo mucho más de lo que mà misión requiere. Y creo que está justificado que lo haga. Me hallo aquà en beneficio tuyo. Blucher es alemán. Está profundamente interesado por la guerra de Europa. Odia a Inglaterra y odia a los Estados Unidos. Sé bien cómo puedo aprovecharle en mi favor. Pero Morgan, sospecha de todo el mundo. Verdaderamente, es quien gobierna aquÃ. Frecuentemente se vanagloria de haber «pasado la apisonadora» sobre las antiguas autoridades y superintendentes de la zona reservada a los indios. He comenzado a saber los medios de que se vale para poseer la fuerza necesaria para hacerlo. Cuando llega algún nuevo empleado del Gobierno o algún misionero, Morgan comienza sin perder un segundo a desarrollar la táctica que le es peculiar. A fuerza de mentiras y persuasiones, intenta atraerse al recién; llegado, y si lo consigue, como sucede generalmente, procede a tender una celada en que atrapar a la persona interesada. Es un amaño, una trampa, como sabes bien, instigada por él y llevada a cabo por sus paniaguados. Si fracasa, entonces concibe un odio violento contra el «intruso» y comienza nuevamente a poner en práctica las maquinaciones destinadas, a deshacerse de la persona molesta. Verdaderamente, tiene algo que puede utilizar contra Blucher. No serÃa difÃcil para una persona inteligente hallarlo. Por ejemplo: el mestizo Noki Indio es el intérprete de Blucher. Blucher le paga por sus servicios veinte dólares mensuales, cuando le paga… El "sino Sam me lo ha dicho. Y en los documentos oficiales he visto la cantidad que el Gobierna destina al pago de un intérprete. Pero Morgan sabe acerca de Blucher algo más importante y más grave que esa pequeña cues- tión de que roba. dinero al TÃo Sam.