Odio de razas
Odio de razas Al día siguiente, a la hora meridiana, Nophaie fue dejado en libertad. El jefe le señaló una carretera que conducía a un campamento indio. Y luego, envueltos en una nube de polvo, los hombres se perdieron de vista a todo galope de sus caballo:,: Habían tratado a Nophaie de una manera ruda, aunque amable, desconocedores de la parte que habían de jugar en su destino. Pero Nophaie no llegó jamás hasta los hoganes indios. Otro grupo de gentes blancas, de voces y aspectos distintos a los de los anteriores, lo encontró. Eran viajeros que viajaban reposadamente para contemplar el Oeste y que cruzaban los terrenos indios. Poseían carros y caballos de silla y hombres occidentales para que los ayudasen. Nophaie corrió nuevamente para huir; mas fue alcanzado por uno de los jinetes, que lo llevó ante las mujeres de la expedición.
- ¡Qué chiquillo indio más guapo! - exclamó una de ellas.
- ¡Llevémoslo con nosotros! - dijo otra.
Una mujer vieja del grupo observó y estudió a Nophaie e con algo más de curiosidad durante unos inocentes. También se mostró cariñosa v amable. Imaginaba que se hallaba a punto de realizar un acto noble.
- Muchacho indio, te llevaré conmigo, e ingresarás en una escuela.
Y llevaron, por fuerza, a Nophaie consigo. Lo alejaron del desierto, hasta una zona muy lejana del Este.