Odio de razas
Odio de razas - Creía que Jay Lord era la mano derecha de Morgan -observó meditativamente Nophaie.
- No. Es uno de los instrumentos de Blucher. En realidad, todos ellos se odian… Bien;
¿querrás quedarte durante unos cuantos días en el puesto comercial y ayudarme a librar a las dos viejas indias del hechizo de Shoie? -Señora Withers, ¿cree usted sinceramente que esas dos mujeres pueden morir como consecuencia de tales embrujamientos?
- ¿Creerlo? Lo sé. Es una cosa que sucede con frecuencia. Pensar el mal es hacer el mal. Así creen los indios. Si se puede hacer que un indio piense una cosa, esa cosa es cierta para él.
- Sí, lo sé. Pero jamás he oído que un indio medio chiflado pueda embrujar a nadie.
- Necesitarás muchos años, Nophaie, para terminar de conocer las supersticiones de tu pueblo. Jamás llegarás a comprenderlas por completo.
- Espero que podré influir sobre ese Shoie -contestó Nophaie. Y a continuación relató brevemente lo que había sucedido en Mesa, la entrevista que sostuvo con Do Etin, el rapto de Gekin Yashi y la extraña reacción de su tribu.
La señora Withers se animó extraordinariamente, casi se excitó al oírle; y pareció hallarse dividida entre la ansiedad y el regocijo.