Odio de razas
Odio de razas La respuesta de Blucher, si es que respondió a tales palabras, no fue oída por Marian. La joven no volvió a verlo durante el resto del día. A pesar de esta circunstancia, Marian señaló aquel momento como el, que iniciaba un cambio en 1a actitud del alemán. Una, fuerza terrible cambió la dirección de su, actividad, de modo que su debilidad, se desvaneció sin dejar más rastro que si jamás hubiera existido. Marian meditó sobre esta circunstancia y también sobre una observación hecha por Wolterson.
- Si los Estados Unidos. entran en guerra contra Alemania, la vida va a ser un verdadero infierno para nosotros en estos terrenos indios.
Las observaciones y las convicciones de Marian se fortalecieron e intensificaron a medida que pasaba el tiempo. ¡Cuanto habría de. decir a¡ Nophaie cuando volviera a reunirse con él.
Morgan era un maestro en el juego maquiavélico de la política. Muchos de los empleados no eran adversarios suyos, aun cuando habían tenido el valor de considerar como excepcionales algunas de las manifestaciones que Morgan hizo a los indios. Por orden de Morgan, algunas jóvenes indias habían sido extraídas de la escuela para ser transportadas a otros Estados. Morgan había sido visto frecuentemente en las campos y en las caballerizas de la escuela, y en otros lugares aislados, hablando vehementemente con algunos enemigos de Blucher.