Odio de razas
Odio de razas Blucher se puso en pie con la misma violencia que si hubiera sido apaleado; y si en alguna ocasión se ha visto cambiar la expresión de un rostro humano a causa de la concentración del furor, ese rostro fue el suyo. Blucher se dirigió a Wolterson en alemán. Y luego, viendo el modo en que todos los hombres le miraban, enrojeció y dijo abruptamente y en inglés:
- ¿Mataría usted al Emperador?
- ¿No lo haría usted? - preguntó con lentitud Wolterson.
- ! De ningún modo! -replicó Blucher.
La réplica del tejana fue pronunciada con entonación de la que se hallaba ausente la característica lentitud:
- ¡A mí me agradaría hacerlo!
Blucher creyó ver repentinamente en Wolterson, un algo mucho más hostil que lo que se relacionaba con los insignificantes intereses de un terreno reservado por un Gobierna para residencia de algunos indios.