Odio de razas
Odio de razas Nophaie habÃa llegado a la conclusión de que si habÃa algo que pudiera servirle de confortamiento en aquella situación habrÃa de ser la comunión con su propia alma, el dominio de su ser fÃsico. Si estaba amenazado de encarcelamiento por agresión, no podrÃa trabajar entre los restantes miembros de su tribu. Por otra parte, lo que le amenazaba era seguramente algo más que el encarcelamiento. La herida que le habÃa ocasionada el traicionera Noki no estaba todavÃa completamente cicatrizada. De modo que habÃa diversas razones que recomendaban que se ocultase, que se hallase a solas, que esperara la mÃstica solución que indudablemente estaba escrita. PodrÃa huir de sus enemigos; se hallarÃa libre de los frÃos vientos invernales que confinaban a los indios al interior de sus hoganes; podrÃa vivir con absoluta libertad en el hermoso valle; podrÃa pasar las horas pensando y soñando, buscándose el alma, hallándose a si mismo, alejándose del, odio feroz, meditando sobre la melancólica dulzura y la felicidad que se encerraban en el amor de Benow di cleash.