Odio de razas
Odio de razas El día había sido excepcionalmente cálido para la época presente del año. A la hora del crepúsculo, Naphaie ascendió ala alta cumbre en forma de cana que se erguía en el semicírculo del valle, donde todavía el calar se asen-taba sobre las lisas rocas. Nophaie percibió el calor a través de los mocasines; y cuando hubo subido y tocó las rocas con las desnudas manas, el cálido contacto fue grato. Un cielo parcialmente cubierto de nubes y la ausencia del viento mantenían el frío en las proximidades de la montaña.
Nophaie llegó a la redonda cumbre, donde se sentó. Las abejas zumbaban al pasar junto a él; evidentemente, se dirigían a la parte del valle que estaba cubierto de cedros. Estas activas trabajadoras aprovechaban hasta los últimos momentos de luz.