Odio de razas
Odio de razas Cuando hubo concluído esta arenga, se produjo un largo silencio impresionante. Luego, un viejo Nopah, delgado y cubierto de arrugas, se dirigió sombríamente al orador.
- Dejad que el hombre blanco os diga por qué le ha enviado Blucher. Si el Gobierno miente a los indios… para convertirlos en guerreros…, entonces Blucher r m ente también, porque Blucher es el Gobierno.
- Blucher es amigo de los Nopahs - replicó Lord -. No cree que el censo sea una cuestión honrada. El Gobierno ha hecho una ley que obliga a los jóvenes blancos a:r a la guerra. Y no vacilará en engañar a los indios por la misma razón y con el mismo propósito.
El embarazoso silencio que siguió a estas palabras pareció estar impregnado del convencimiento de los indios. Luego, otro de ellos se adelanté). El indio saltó sobre el mostrador. También era viejo, también tenía el rostro surcado de arrugas, también había en él una expresión sombría y amenazadora. Y agitó ante los jóvenes una mano delgada y venosa.