Odio de razas
Odio de razas - ¡Permitirte que me sigas! ¡Cómo! No podrÃa impedirlo, Benow di cleash; pero te suplico que no lo hagas.
- Jamás te desobedecerÃa… PermÃteme que vaya… PodrÃa hacerme enfermera… trabajar para la Cruz Roja…
- No. Si quieres obedecerme… hacerme feliz… quédate aquÃ… para trabajar en favor de mi pueblo hasta que yo vuelva, o…
- ¡No lo digas! - exclamó ella. Y cerró con los suyos los labios de Nophaie-. No puedo soportar ese pensamiento. TodavÃa no… Es probable que consiga reunir un poco de valor cuando te hayas ido… ¡Te quiero, Nophaie! Y te quiero un millón de veces más desde que vine a tu tierra. El desierto me ha cambiado. Escucha cuando te hayas marchado, iré al Este, donde permaneceré durante una corta temporada. Pero te prometo que volveré aquà para trabajar… y esperar.
- Muy bien, Benow di cleash - dijo él- Me parece percibir que volveré… Salgamos a dar un paseo. No sabrÃa despedirme de ti en el interior de una casa.