Odio de razas
Odio de razas - ¡Quererte!… Chiquilla: estás alterada - contestó él tiernamente. Nophaie vio que la guerra rompía la reserva de la joven e intensificaba su emoción-. Hoy mismo te he demostrado mi amor, Benow di cleash.
- ¿Cómo?… No; a mí no… Todavía no.
Nophaie refirió el incidente a que se refería. Blucher había pasado algunas horas antes junto a él, de modo que solamente habría tenido que estirar un brazo para alcanzarle… y precisamente en el momento en que el salvajismo de la naturaleza india se había impuesto a sus razonamientos… Y Nophaie se había opuesto al impulso, lo había anulado.
- Fue tu pensamiento, tu recuerdo lo que me impidió matarlo - terminó.
- ¡Oh! ¡Oh, cuánto me habría alegrado! -exclamó ella; nuevamente brilló en sus ojos aquella llamita, extraña…
Nophaie comprobó nuevamente que la muchacha blanca poseía una complejidad de carácter que se hallaba,probablemente más allá de la comprensión de él. La misma que había salvado la vida de Blucher, declaraba que se habría alegrado al conocer la noticia de su muerte a manos de su prometido. El espíritu de guerra había perturbado su imaginación.
- Nophaie, permíteme que te siga a Nueva York… a Francia - suplicó Marian.