Odio de razas
Odio de razas - Eso significa… el frente de batalla… las trincheras… las guardias y las exploraciones…
¡los puestos más peligrosos! -exclamó ella.
Los indios no aspirarÃan a ocupar puestos seguros, Benow di cleash. Vamos, en total, sesenta y cuatro Nopahs, la mayorÃa de los cuales han sido reclutados por mÃ.
A continuación habló de sus largas cabalgatas, de sus esfuerzos por quebrantar la influencia de Blucher, de su fracaso. Ella se indignó al oÃr el relato, y a causa de la indignación que le produjo la traición de Blucher y del amor por Nophaie, pasó el momento más doloroso del encuentro.
- SabÃa que era germanófilo -dijo-. Resulta incomprensible que haya conquistado tantas amistades influyentes aquÃ. ¡Oh, este pueblecito parece haber perdido la cabeza! ¿Cómo deben de hallarse ahora Nueva York Filadelfia?
- Si los indios están excitados, ¿cómo estarán los hombres blancos?- replicó Nophaie-. Este estado de ánimo que la guerra provoca es malo, ciego, terrible. Pero yo, por mi parte, nada tengo que perder y todo por ganar. Y…
- ¡Nada… que… perder! - exclamó Marian sollozando repentinamente en tanto que volvÃa a rodear el cuello de Nophaie con los brazos -. Nophaie… Me tienes a mÃ… Esto es lo que tienes que perder… ¿No me quieres ya?