Odio de razas
Odio de razas El lugar semejaba un montón de rocas.pequeñas y de cabañas de barro cobijado al mismo, borde de un precipicio. Abajo se abría un verde y ancho valle en el que trabajaban muchos indios y por el que corrían diversas hebras de agua. Al otro lado del valle se erguía una colina roja y amarilla. A la derecha de donde se hallaba Marian, se elevaba una imponente construcción de piedra, edificada por albañiles, que tenía dos pisos de altura y una torre. Era la residencia de Friel. En cierto modo, a Marian le dolió la presencia del edificio en aquel lugar. Lo miraba con miradas de indios, y pensaba en el vaquero misionero, Ramsdell, que había vivido y dormido como los jinetes de las llanuras. Sabiendo lo que sabía, Marian tropezó con dificultades para refrenar algo más que unos prejuicios.