Odio de razas
Odio de razas - SÃ, podrás leer todo esto más tarde - dijo -. Ted se encuentra perfectamente bien. Está irritado porque todavÃa no ha podido ver ninguna verdadera batalla. Dice lo mismo que os he dicho: que los hunos están perdidos. ¡Hurra!… Saber que hace tiempo escribà a Ted y le en- cargué que averiguara lo que fuera posible acerca de nuestros indios. Ya habÃa perdido las esperanzas de que me informase, pero ha descubierto muchas cosas que voy - a leer, Marian: su Nophaie ha sido condecorado con una Medalla de Servicio Distinguido. ¿Qué sabe usted acerca de ello?
Marian no pudo hablar, ni podrÃa haberlo hecho aun cuando su vida hubiera dependido de que pronunciase una sola palabra. ParecÃa encerrada en sus emociones… muda en la dulzura, en la grandeza del momento más pleno y más ávido de toda su existencia.
El comerciante revolvió las hojas de papel. No tenÃa los dedos completamente firmes.