Odio de razas
Odio de razas Marian regresó presurosamente a casa de los Paxton. -Amigos, el indio ha dicho la verdad. Hay una gran emoción en Flaigerstown, un júbilo muy grande. ¿,Qué otra cosa, sino la paz, podría motivarlos?
- ¡Oh, es demasiado bueno para que pueda ser cierto! - repitió la señora Paxton.
El empleado de Paxton llegó corriendo en aquel instante. Estaba pálido y parecía hallarse a punto de asfixiarse.
- Eckersall está al teléfono -estalló -. «¡La guerra ha terminado!…» Friel ha traído la noticia… Friel y Leamon. Acaban de llegar de la ciudad. Todo el mundo está como loco.
Eckersall era el agricultor del Gobierno en Copeitwashie; y un viejo occidental podía ser amigo de exageraciones o fantasías.
Paxton se dejó caer repentinamente sobre una silla, como si tuviese necesidad de encontrar apoyo y se alegrase de hallarlo. Su esposa oprimió contra sí al niño y- exclamó: - ¡Gracias a Dios!