Odio de razas
Odio de razas Marian vio un indio que corría calle abajo por la avenida bordeada de álamos. Algunos de los indios que le vieron vocearon. Aquel Noki, evidentemente, estaba atemorizado, puesto que volvía la cabeza para mirar hacia atrás, y luego corrió para introducirse entre el grupo de sus compañeras.
El automóvil de Friel apareció; todavía contenía el mismo número de hombres blancos. Marian reconoció a dos de ellos. Friel se dirigió hacia las escaleras, ante las cuales detuvo el vehículo y se apeó. Comenzaba a dirigirse manifiestamente a la ventana, coge el fin de decir algo a Marian, cuando uno de los hombres le dijo:
- ¡Espere, Friel!
Friel se detuvo al oír la imperativa llamada y se volvió nerviosamente. Los indios estaban mirando hacia la parte alta de la avenida. Marian oyó otro automóvil! que se acer- caba. Antes de que este automóvil hubiera llegado hasta su radio de visión, cuatro hombres; blancos llegaron corriendo. Rhur, el policía, era el primero, y los dos últimos eran Glendon y Taylor. Marian no reconoció al segundo. Los cuatro tenían el talante de hombres enojados, excita(los. Entonces se presentó ante la vista de Marian el segundo automóvil. Sam Ween, el intérprete, lo guiaba. Morgan se hallaba tras el tablero de conducción y Blucher iba en pie en la parte posterior del vehículo. No fue difícil para Marian comprender cuál era su estado de ánimo.