Odio de razas
Odio de razas - Nophaie…, perdóname… por algo que existe en mà y me acucia a saber… -dijo ella sin, acertar a contener su extraña emoción-. Sé… Creo que el quererte y el vivir aquÃ. me ha hecho… un poco más, americana de lo que era… ¡Más india! ¿Jugaste al rugby con algún ale- mán?
Nophaie rió; pero no del mismo modo que ella. Durante unos cortos instantes no pareció ya ser el Nophaie de siempre.
- SÃ… Es cierto… Entré en un campo de alemanes… Estaban separados, dispersos… v corrieron como los antiguos jugadores de rugby. La diferencia está en que en lugar de balón, «yo llevaba una bayoneta en las manos».