Odio de razas
Odio de razas ¡,a tarde de la llegada de Marian a Kaidab no estuvo desprovista de alegría y felicidad. La negra nube se retiró a los rincones de su imaginación. La propia Marian llevé) alegría y animación, puesto que creía que debía esta recompensa a los generosos comerciantes. Además, la proximidad de Nophaie le producía una especie de atolondramiento mucho mayor que lo que ella misma se habría atrevido a confesarse.
- Marian, debería usted ver a Nophaie vestido con el uniforme que tenía cuando llegó aquí - dijo la señora Withers.
- ¿Su uniforme militar? - preguntó vehementemente Marian.
- Sí. Y no hay duda de que es un uniforme de ser viejo, de trabajo…
Marian concibió inmediatamente un irresistible deseo de ver a Nophaie vestido con el uniforme militar, por lo que le pidió que se lo pusiera. Nophaie se negó a hacerlo. Manan insistió, con el resultado de que obtuvo una nueva negativa. Nophaie parecía comportarse de una manera un poco singular y chocante respecto a aquella cuestión; pero Marian no concedió, importancia a su actitud, e, insistiendo, lo siguió hasta el amplio vestíbulo, decorado a la manera india, donde continuó haciéndole súplicas.